2018 04 mar
Empresa / Artículos / Actitudes vs Aptitudes Editor: CREARMAS E+G

Muchas veces la actitud y la aptitud se usan indistintamente cuando son conceptos muy diferentes. Se dice que la aptitud tiene más que ver con los atributos técnicos, independientemente de su actitud. Lo que está claro es que ambas están relacionadas con la competencia.

A simple vista, parecen más valiosas las aptitudes, puesto que te dan la posesión de ciertos conocimientos indispensables para llevar a cabo un trabajo. Lo que si está claro es que para trabajar en cualquier puesto necesitas una serie de habilidades aprendidas que no todo el mundo desarrolla de la misma manera; existen ciertas personas que tienen el don especial de hacerlas mejor, verdaderos genios que son capaces de combinar aptitudes y obtener verdaderas facultades que sin duda le convertirán en el candidato idóneo para ciertos puestos de trabajo.

Sabemos que la opción ideal sería tener un candidato con ambas, actitud y aptitud. Pero enfrentados al dilema de cuál es más importante, si me preguntas, ¿eliges aptitud o actitud?,  le doy más importancia a la actitud. No cabe duda de que necesitas los conocimientos y habilidades para desarrollar cualquier trabajo, pero creo que lo que finalmente te hace decidirte por un candidato u otro a la hora de contratar a alguien es su actitud, su predisposición al trabajo, su capacidad por afrontar situaciones, su manera incluso de concebir la vida y de relacionarse con las personas.

Personalmente admiro a aquellas personas cuya dedicación les hace alcanzar metas mucho más fáciles de lograr para otros que poseen aptitudes que les harían llegar sin dificultades, pero que fruto de su esfuerzo y tesón acaban logrando aquello que se proponen. Es una actitud especialmente apreciable y más en los días que corren en los que la solución más fácil y por duro que suene es el abandono.

Víctor Küppers dice que “las personas somos como bombillas, porque las personas trasmiten”.  Y sí. Trasmitimos. No somos sólo aptitudes. No somos sólo lo que sabemos hacer sino que somos mucho más: brillamos con nuestra actitud. Y una buena o mala actitud  puede marcar realmente la diferencia entre tú y la mejor versión de ti mismo.

No te conformes con ser solo lo que sabes. La actitud abre aquellas puertas que creíamos no llegar a traspasar nunca. Y los pequeños gestos cuentan. Valorar lo positivo que nos rodea todos los días y a quienes nos rodean nos hará ser mejores, racionalizar, desdramatizar y crecer. Elige amabilidad. Opta por el agradecimiento. Tu actitud marcará la altura que puedes alcanzar con tus saltos.

Nuestra actitud hacia las cosas que nos rodean es muy importante, por eso debemos romper nuestra burbuja y, gracias a nuestras aptitudes, trabajar en nuestra mejor actitud para afrontar los acontecimientos. 

“Puedo aceptar el fracaso, pero no puedo aceptar no intentarlo”. Es la frase que Michael Jordan se repetía una y otra vez en su cabeza




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