2017 15 nov
Empresa / Artículos / Comunicar en la empresa: del porqué al como Editor: CREARMAS E+G

Comunicar fue el verbo que nos sacó de las cavernas, y nos trajo hasta aquí; el acto común presente en las cuevas de Altamira y en los rascacielos de Nueva York. Sin el ejercicio de la comunicación sería impensable el mundo tal y como hoy lo concebimos.

En las empresas, los efectos positivos de la comunicación son evidentes, porque mejora la competitividad de la organización y la forma en la que se puede adaptar a los cambios que se produzcan en su entorno, para conseguir los objetivos que se hayan propuesto inicialmente. Al mismo tiempo, la existencia de una comunicación en la empresa eficaz, fomenta la motivación de los empleados, así como el compromiso y la implicación en las tareas, creando un clima de trabajo integrador.

Un empleado informado de lo que la empresa espera de él, tiene antes sí el camino que debe recorrer para alcanzar sus objetivos personales y contribuir para que se alcancen los objetivos de la organización. Es la respuesta a las cuestiones que se plantea cualquier trabajador de manera natural y que afectan a asuntos como el qué debe hacer para cobrar el 100% de su salario variable; o cómo está siendo la marcha de la empresa y qué puede hacer esta persona para aportar su granito de arena.

En caso de que la comunicación falle y cuestiones como las anteriores queden sin una respuesta clara por parte de la empresa, se abre la puerta a problemas que pueden inundar la organización. Rumores, falta de motivación, parálisis por la falta de seguridad en lo que se debe o no se debe hacer, son sólo algunas de las cosas que pueden surgir. Por ejemplo, un empleado que no sabe lo que le corresponde de bonus al cerrar el año y que no sabe cuando lo va a cobrar, es muy probable que pierda tiempo revisando su cuenta bancaria, preguntando a quien no debe y haciendo cábalas sobre lo que debería o no debería cobrar, situación que tendrá impacto en su nivel de productividad.

Para que esté organizada, la comunicación en la empresa debe ser abierta, para comunicar con el exterior (medio); tener una finalidad, es decir, debe estar vinculada a objetivos y a un plan de conjunto; debe ser multidireccional, es decir, de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba, transversal, interna-externa, etc.; debe estar instrumentada y valerse de herramientas, soportes, dispositivos e indicadores seleccionados en función de los objetivos; debe estar adaptada integrando sistemas de información administrables y adaptados a las necesidades específicas de cada sector.

Un buen plan de comunicación, debe plantearse, al inicio, los siguientes objetivos:

  • Determinación de la estrategia de comunicación.
  • Definición del estilo de comunicación.
  • Establecimiento de redes internas de comunicación.
  • Optimización de los recursos de comunicación propios.

El  plan, una vez diseñado, involucra la utilización de distintas herramientas para su puesta en marcha, que serán elegidas de acuerdo a los objetivos planteados previamente.

Las comunicaciones deben ocupar un rol destacado en el desarrollo de la organización, deben ser la herramienta mediante la cual la empresa expresa su personalidad, sus fortalezas, aquello que la hacen “única e irrepetible”.

El desafío de las empresas modernas es comprender que la inversión en un “intangible” como son las comunicaciones devuelve beneficios que si bien no pueden medirse en parámetros “contables”, ayudan a construir las percepciones que los distintos públicos (tanto internos como externos) tienen de sus acciones y a transmitir los valores que constituyen su médula espinal.




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