2018 02 sep
Gastronomía / Artículos Borough Market. Mercado Experiencial Editor: CREARMAS E+G

El Borough Market es el mercado de alimentos más antiguo de Inglaterra. Cuentan que ya en el siglo XI los agricultores plantaban allí sus puestos, libres de las restricciones que imperaban de murallas adentro. Tanto éxito alcanzaron que en 1754 el Parlamento lo prohibió, porque creaba congestiones en el paso hacia el vecino puente de Londres

Londres, donde el márketing de todo lo suyo es casi una religión, ha convertido aquello en una enorme atracción turística, con riadas de visitantes en fin de semana. El recinto ha aparecido en películas, desde Bridget Jones a Harry Potter. Los chefs de moda ingleses ruedan allí con frecuencia programas didácticos, que instruyen a un país que poco a poco está aprendiendo a comer (aunque los prefabricados del súper y los sánwhiches para salir del paso sigan constituyendo la dieta nacional).

Comparado con los estándares de las formidables plazas de abastos y mercados españoles, el Borough Market no te deslumbra (la secciones de pescado, por ejemplo, son cortas). Pero en general la calidad es alta –la mejor de Inglaterra- y el cosmopolitismo de la oferta resulta deslumbrante, propio de la urbe global que hoy es Londres

Y es que aunque es simplemente un mercado, el lugar en sí, el ambiente que hay, la calidad y variedad de los productos que podemos encontrar sumado a la localización del mercado hace que éste sitio sea muy especial, y es por todas éstas razones por las que me encanta éste lugar y por las que recomiendo a todo el mundo que visita Londres que sea un lugar de recorrido obligatorio

Si puedes, aprovecha los días de completa abertura que no sean el sábado porque la aglomeración de gente y turistas es muy muy elevada Si no tienes más remedio que ir ese día, recuerda que siempre puedes refugiarte en alguno de los locales de alrededor.

Ir bien preparado para andar y pasear entre las sorprendentes paraditas con calzado cómodo y una mochila sin fondo para todo lo que vas a querer comprar, también suele jugar a tu favor..

El Borough Market, con más de 160 tienda o paradas es un paraíso gastronómico para los amantes de la comida y los buenos productos alimentarios así como de la cocina tradicional británica. Es el lugar ideal para descubrir la gastronomía tradicional británica que tan escondida queda en numerosas ocasiones. Además, degustar algo de cada una de las paradas y llevarse a casa alguna especialidad local a un precio asequible es un buen regalo.

Una vez puestos en contexto, ¿qué  cosas no hay que perderse de este mercado londinense?. Bueno, el mercado está dividido básicamente en dos partes: el mercado tradicional, al estilo de los mercados españoles, y la parte de Street Food dónde podréis encontrar prácticamente de todo para comer.

En el Green Market, el mercado de alimentos frescos, hallaréis cientos de puestos de verduras y frutas de productores de la zona y las mejores opciones exóticas. No muy lejos de aquí están las pescaderías, donde se encuentran mariscos y pescados que por lo general son dificiles de conseguir en Londres. Por está zona interior veréis también muchos puestos de queso inglés y francés, embutido del mejor y panaderías con hogazas que os harán la boca agua. Si estáis buscando recuerdos originales una buena opción son los chocolates artesanales de uno de los puestos del mercado. 

Por otra parte si venís buscando algo para comer en el momento,  lo mejor es que os dirijáis a la parte más exterior del mercado y lo que sería el Street food Market. Allí encontraréis desde lo mejor de la gastronomía británica con deliciosos Pies, hasta comida etíope. Muy famosos son los bocadillos de chorizo pero atención, aún en la parte de dentro encontraréis los llamados escotish eggs, una especie de huevos duros metidos dentro de una albóndiga de carne, una de las cosas más típicas y que más gusta a quienes visitan el Borough Market.

Espero que este post acerca del Borough Market te sea de utilidad si planeas ir a hacer algunas compras. Si tienes alguna duda o nos quieres contar tu experiencia puedes hacerlo en los comentarios





2018 17 ago
Gastronomía / Artículos Ensaladas y sopas frías creativas en verano Editor: CREARMAS E+G

Mi lema para el verano es, desde hace muchos años, "no pases ni un día sin tomar una sopa fría", y tener siempre a mano en la nevera una de estas ensaladas líquidas es obligatorio para una supervivencia digna. Cuando la canícula aprieta tanto que no tienes ganas ni de comer, un gazpacho, una crema de pepino y yogur o una vichysoisse ligerita son las opciones más apetecibles.

Y es que verano es una época ideal para cuidar la alimentación y seguir una dieta sana y equilibrada, pero sin dejar de disfrutar de nuestros platos. Las ensaladas y sopas frías son una gran opción para mantenernos hidratados y nutridos en los días calurosos.

Las ensaladas y sopas frías son sencillas rápidas de elaborar. Nos permiten gran variedad de posibilidades, pudiendo mezclar diferentes ingredientes, como verduras y hortalizas frescas, patata, leche, fruta, huevo... Debemos recordar que cuantos más ingredientes tenga, más nutritiva será.

Las ensaladas y sopas frías ofrecen una forma diferente de comer verduras y frutas, y gracias a la variedad de posibilidades que  ofrecen, nos evita caer en la monotonía, dando alas a la creatividad, evitando de esa forma el aburrimiento en la dieta.
 


Así, los grandes chefs han revisitado las sopas y cremas frías pasándolas por el tamiz de la vanguardia. Modernas técnicas, texturas más suaves, ingredientes novedosos… que dan como resultado un sabroso recetario en el que encontramos creativas y audaces propuestas que rebasan los límites de la huerta hacia otras posibilidades. Las verduras se mezclan jubilosamente con frutas; las algas y los productos marinos adquieren notoriedad; como sucede también con los aires, los crujientes, las esferificaciones y demás herederos bullilianos. Comenzando por el sur, el malagueño Dani García (Calima, Marbella) merece una mención especial, ya que su gazpacho de cereza con nieve de queso está considerado como una de las más tempranas manifestaciones de que algo estaba cambiando.

A él le debemos, para mayor gloria, una versión del ajoblanco  cuajado–, que acompañaba con el caramelo de la ensalada de pimientos y lichis. En Córdoba, Kisko García (Choko) reinventa el salmorejo con una coca de anchoas y tomate confitado, que le aportan un especial toque salino. Aunque el más atrevido es Ángel León, que en su Aponiente (El Puerto de Santa María, Cádiz) presentó un ‘ajoverde’ con plancton, uno de sus ingredientes fectiche.

En Levante, Quique Dacosta sorprende con su sopa fría de centolla gelatinizada con aloe vera aireada con regaliz. En el interior de la Península no se quedan atrás. La emoción de la cocina de Toño Pérez en Atrio se cuela en la lista, con la reinterpretación del gazpacho extremeño (cercano en textura al salmorejo) con gamba, gelée de pepino y albahaca. Manolo de la Osa (Las Rejas, Las Pedroñeras. Cuenca) y su sopa de ajo fría demuestran la versatilidad del gran producto local, el ajo morado. Y en Valladolid, Miguel Ángel de la Cruz (La Botica, Matapozuelos) apuesta por un ajoblanco en el que el piñón de Pedrajas sustituye a la almendra, y se sirve con gel de mosto de uva verdejo y lomo de sardina marinado.

Cerramos este repaso breve –las propuestas son muy numerosas– con Carme Ruscalleda y su perfumado gazpacho de fresas del Maresme una de las primeras incursiones vanguardistas en las tradicionales cremas. Aunque no conviene olvidar que mucho antes de que la cocina actual estuviera presente en el calendario gastronómico, Currito, uno de los clásicos madrileños, servía –y sirve– un gazpacho de melón con bogavante.

 





2018 05 ago
Gastronomía / Artículos Gastronomía vegana, ¿moda o salud? Editor: CREARMAS E+G

Del Paleo a los superfoods, las nuevas tendencias en alimentación dejan en evidencia que cada vez nos preocupamos más por nuestra alimentación. Si seguimos reflexionando sobre el tema, la segunda conclusión a la que podemos llegar es que, las modas, como en casi todo, tienen mucho que ver en algunos casos con lo que comemos.

Cada vez más las dietas se han ido convirtiendo en tendencias que van sumando adeptos. Cada día más consumidores preocupados por su salud optan por una alimentación eminentemente vegetal. Los últimos datos del sector estiman que el consumo de proteína vegetal crece cada año alrededor de un veinte por ciento. En el caso de la gastronomía vegana no hay ninguna duda de que comer fruta y verdura es sano, pero a partir de esta premisa surgen todo tipo de opiniones sobre la mejor forma de comer. La pregunta es ¿se trata de una moda pasajera, o realmente la gastronomía vegana supone un beneficio para el organismo?

Ya sea por razones religiosas, éticas o porque desde hace unos años cada vez más personajes públicos han manifestado públicamente su elección por este estilo de vida, el veganismo ha pasado de ser un absoluto desconocido a convertirse en una opción aceptada por la mayoría. Y más aun cuando la Asociación Española de Dietistas han respaldado sus beneficios nutricionales.

Dejando de lado modas efímeras, está claro que los hábitos de consumo han cambiado. Somos lo que comemos y cada vez se diferencian más las modas gastronómicas de un estilo de vida saludable. Cada vez más personas condicionan su alimentación y su estilo de vida a unos hábitos saludables. En algunos casos se trata de tendencias efímeras que no perduran en el tiempo y en otros, tendencias que llegan para quedarse. La única condición que debería primar en estos casos es la salud y sus beneficios sobre aquellos que las practican. Ni podemos ni queremos que nos impongan una dieta u otra. Veganos, carnívoros, crudiveganos, bajo ningún concepto se puede criticar una opción que en la mayoría de casos trasciende la frontera gastronómica para convertirse en una forma de vida. Las modas y los hábitos pueden convivir perfectamente. Para los que comemos de todo, en la variedad reside parte del placer gastronómico.

 

 





2018 16 jun
Gastronomía / Artículos La gastronomía, uno de los placeres más low cost Editor: CREARMAS E+G

Mientras escribía el nombre del título de este artículo me ha vendio a la memoria el nombre del restaurante Sublimotion. Ubicado en un lugar secreto en las inmediaciones del Hard Rock Hotel Ibiza, Sublimotion ofrece todas las noches de verano una experiencia exclusiva reservada a 12 comensales, donde se sirve una veintena de platos de alta gastronomía elaborados por el chef Paco Roncero y la colaboración de otros cocineros que en total suman 8 estrellas Michelin.

Aunque el protagonista principal es la alta gastronomía, la cena acaba siendo mucho más que eso. La música, la tecnología y la neurociencia juegan un papel muy destacado y convierten esta experiencia en un show en directo en el que el comensal forma parte de cada una de las escenas y se ve inmerso en un mercado callejero de Tailandia o en la cabina de un avión. Toda una experiencia exclusiva y única por 1.500 euros por persona.

Y aquí he empezado a pensar que tal vez el título del artículo no fuera el más adecuado. Pero también pienso que la vida es un proceso que se mide en experiencias y que cada cual puede otorgar un valor a esas experiencas. ¿Y si el sueño de toda una vida es pasar una noche en este restaurante ibizenco rodeado de glamour y exquisitez? ¿Y si he ahorrado durante un tiempo para darme este "lujazo"?. Quien me dice a mi que en ese momento de disfrute aquello que en un principio pueda parecer un precio estratosférico se convierta en un detalle nimio ante lo que estoy presenciando. ¿Qué valor tiene vivir una experiencia única?. Parafraseando un conocido anuncio de televisión.... "no tiene precio".

Aunque sigo pensando en el título del artículo, y ahora recuerdo otra experiencia gastronómica que repito bastante a menudo. Llegar a casa después de un día ajetreado, ir al armario de la cocina y echar mano de esa bolsa de patatas con gusto a jamón que tanto me gustan, abrir la nevera y coger una cerveza fresca, muy fresca..., de las que las gotas de agua resbalan por su superficie. Y así, con la bolsa y la cerveza recien abierta, sentarme en el sofá y dar ese primer trago que siempre es el que mejor sabe, acompañado de un buen pueñado de patatas. Otra experiencia culinaria que puede que no vaya más allá de los cuatro euros, y que en ese momento para mi es el momento más exclusivo del día. Otra experiencia en la que el precio es secundario. Yo, mi sofa, mi vol de patatas y esa bebida tan nuestra. ¿No te están dando ganas de ir ahora al armario y a la nevera?

La gastronomía es una fuente de placer. Encontramos en la alimentación, una vía para encontrar la felicidad. El sabor, la textura, el olor (ese croissant recien salido del horno por la mañana) y la presentación de un plato son sensaciones que perduran. En definitiva buscamos una  "experiencia alimentaria", que nos trasporte a un momento único y memorable a través de la alimentación, con la búsqueda de placer, la diversión o la atracción por la novedad. Y si la conseguimos... ¿realmente importa el precio?

¿Y tú?.. ¿qué experiencias gastronómicas has vivido o desearías vivir?





2018 13 may
Gastronomía / Artículos Cuando la gastronomía se convierte en un ocio Editor: CREARMAS E+G

Puede parecer una barbaridad lo que ahora voy a exponer, pero igual que hay gente que paga muchísimo por un cuadro para mí lo que se come en ciertos lugares es como una obra de arte. Y a la búsqueda de ese arte dedico parte de mi tiempo, haciendo de la gastronomía y todo lo que le rodea una de mis pasiones.

Por un lado, conocer nuevos restaurantes de una ciudad, probar  platos extravagantes, hacer recetas diferentes, asistir a inauguraciones de locales alternativos… Dedicarme a conocer todo lo relacionado con el buen yantar, los nuevos locales, y las tendencias culinarias que llegan de otros lares. 

Por otro lado, descubrir esa panadería que hornea la mejor baguette de la ciudad, la pastelería que elabora la nata más sabrosa o la cantidad exacta y recomendada de curry para cocinar un buen pollo tikka masala... son ejemplos de opciones que nos pueden proporcionar momentos únicos durante un día.

Como véis, esta devoción por la cocina y todo lo que le rodea no tiene porque ser sinónimo de frivolidad y superficialidad. Hay mil maneras (y presupuestos) para disfrutar de la gastronomía

Soy de los que piensa que aquella persona que no pueda disfrutar de una buena comida, nunca podrá disfrutar la vida. Y es que no hay nada como el exquisito sabor de nuestra receta de comida favorita, la cual en ciertos momentos puede darnos la vida, más aún si estamos hambrientos, o nuestro estado de ánimo está algo decaído ese día. Y es que está más que demostrado que la comida produce una sensación parecida a la felicidad, la cual está camuflada en la satisfacción de sentirnos satisfechos por dentro. 

La gastronomía siempre ha formado parte de la filosofía de vida mediterránea. Pero en los últimos años esta tendencia de ocio gastronómico se ha convertido en toda una moda.

Salir con los amigos de tapas o con la familia o la pareja a cenar es algo que hacemos en nuestro día a día, pero la tendencia actual que existe por la cultura gastronómica va más allá. El interés por la cocina y el buen comer ha aumentado en los últimos años y muchos son los que se deciden por esta opción para pasar sus ratos de ocio.

Puestos a disfrutar, la gastronomía es uno de los mejores medios para hacerlo, pues te hace gozar con los cinco sentidos, incluso antes de estar delante de la mesa.

Hoy en día no solo nos gusta salir a comer en buena compañía sino que estamos interesados en conocer la elaboración de los platos, probar las recetas de la cocina más tradicional, la procedencia de los alimentos o descubrir la ciudad de donde son típicos algunos productos.

Me gusta pensar que las personas como yo somos amantes de la cultura de la buena comida. Personas que creen que la cultura culinaria es parte importante en la historia de la ciudad y el estilo de vida del país. En mi caso, diría que la característica que mejor me define como amante de la gastronomía es una viva curiosidad, por hallar auténticos y originales sabores. Un deseo por coleccionar recuerdos de todo aquello que pruebo y huelo y un profundo respeto por los cocineros que preparan platos con legítimo amor.

La comida y el comer no empiezan ni en la mesa ni en los fogones, son parte de la vida entera





2018 22 abr
Gastronomía / Artículos Aprender a comer en la mesa sin necesidad del móvil Editor: CREARMAS E+G

Pongámonos en situación: fin de semana y decidimos salir a cenar, recorrimos las calles de Barcelona hasta encontrar un sitio con encanto para compartir una velada cálida que compensara la noche fría de sábado que se sentía en la ciudad. En la mesa de al lado una pareja esperaba el menú. Durante más de 10 minutos no se dirigieron la palabra, ni se miraron. Él no paraba de chatear y ella no levantaba la vista de la su pantalla de móvil. Un hecho que, lamentablemente, no es aislado en los restaurantes y es que cada vez más, vayas donde vayas, siempre encuentras mesas en las que el móvil está listo también para compartir la experiencia gastronómica con el mundo virtual, desde un sitio privilegiado: al lado del tenedor, encima de la mesa.

El móvil se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, casi en una parte indisoluble de nuestra mano y ya de nuestra personalidad. Nos despertamos y antes de mirar alrededor, buscamos el móvil e incluso podemos sufrir un amago de infarto si descubrimos que nos lo hemos dejamos en casa. Desde la llegada de los smartphones, de aplicaciones como whatsapp o desde que múltiples redes sociales como Instagram se instalaron en nuestro día a día, no son pocas las situaciones tensas derivadas de un uso intenso y casi adictivo del móvil. Y para evitar normalizar situaciones en las que el móvil centra y capta todos nuestros sentidos hay restaurantes que han decidido seguir la política de intentar que las personas no utilicen el teléfono móvil durante el disfrute del paladar. La pregunta es fácil: ¿tú serías capaz de cenar con tu pareja o amigos y no tocar tu móvil ni una sola vez?

Mientras te lo piensas, recuperaremos algunos ejemplos de locales que han intentado aplicar esa máxima a su rutina. En 2012 un restaurante de Los Ángeles decidió ofrecer un 5% de descuento a los comensales que fueran capaces de olvidarse del móvil durante la comida. Al parecer, el chef y propietario de dicho restaurante, se cansó de comprobar cómo éste se había convertido en un elemento de distracción para sus clientes, que no eran capaces de vivir realmente la experiencia gastronómica que estaban disfrutando ni tampoco se concentraban en la compañía, que al final, en conjunto, es la clave del éxito para que una comida o una cena nos deje un recuerdo delicioso.

Más recientemente, otro restaurante, en este caso de Nueva York, decidió llevar la desintoxicación digital al extremo: prohibieron el uso de los teléfonos móviles e incluso hablar con tus compañeros de mesa. Quizás una solución un poco drástica que busca el silencio total para disfrutar mejor de la comida. De todos modos, Copenhague ha sido una de las ciudades pioneras en introducir el cartel de “prohibido móvil” en sus establecimientos. En la capital danesa no es extraño observar cómo los comensales se aíslan del mundo online, para sumergirse en el mundo real, mirándose directamente a los ojos mientras recuperan la esencia de la conversación con quién han decidido salir de restaurante. Da miedo pensar que esta situación empieza ya a parecer irreal, ¿verdad?  





2018 10 mar
Gastronomía / Artículos La cocina de 20 minutos. Una oportunidad para cocinar en casa. Editor: CREARMAS E+G

Cocinar en casa se ha vuelto todo un reto. No tienes ni el tiempo suficiente ni las ganas necesarias para cocinar pero quieres comer bien y disfrutar de la cocina, ¿eso es compatible? Pues sí, con cocinar 20 minutos es suficiente. Y es que el disfrute no va ligado al tiempo que le dedicamos, sino al cómo dedicamos ese tiempo.

El objetivo final de meterse en la cocina y elaborar un plato no debe ser que quede delicioso, lo importante es disfrutar del proceso, de probar, inventar, mezclar, improvisar… Si después el plato queda rico, pues eso que te llevas. Pero si no disfrutas la elaboración, difícilmente puedas disfrutar de la degustación.  

Dicen que cocinar, solo o acompañado, es terapéutico. La cocina se convierte en un espacio de experimentación, donde tú eres el protagonista y donde se pueden tomar decisiones sin pensar demasiado, simplemente dejándose llevar. Y si a eso le añades una banda sonora con tu playlist o disco favorito, el momento de disfrute se intensifica.

Además, no solo es posible disfrutar mientras se cocina para uno mismo. Cuando vienen amigos o familiares a casa y no tenemos el tiempo suficiente para cocinar y además cocinamos para 5 o más personas el terror se apodera de nosotros. Siempre queremos quedar bien, que los platos estén riquísimos y que los comensales disfruten.  ¿Pero y el que cocina? Cuanto más se disfrute en la cocina, más se disfrutará en la mesa, ya que todas las emociones quedan reflejadas en el plato, así que mejor que sean positivas.

Existen miles de recetas que podemos hacer en no más de 20 minutos y que salen de la típica ensalada o la típica hamburguesa, así que el tiempo no debe ser una excusa. Crema de coliflor a los quesos, revuelto de brócoli y queso, champiñones empanados, quiche de salmón y queso de cabra o calamares a la plancha con aliño de albahaca entre otras muchas recetas que se pueden hacer y llevar a cabo en 20 minutos.

Está claro que más tiempo en la cocina no es proporcional a más disfrute, todo depende de cómo lo hagas y cómo te lo tomes. Cuanto más disfrutes mientras cocinas más disfrutaras de tus platos y más disfrutaran tus comensales.

Ponerse cómodo, colocarse el delantal, cerrar la puerta de la cocina, subir al máximo el volumen de la música…. ¡y a disfrutar!





2018 18 feb
Gastronomía / Artículos Foodies en busca de la otra guía (sólo para amantes de la nobleza de la materia prima) Editor: CREARMAS E+G

La comida mueve montañas y también a los foodies. Este término fue acuñado en 1984 y designa a aquellos para quienes comer es algo más que alimentarse. Los hay capaces de viajar hasta Bilbao a tomarse un café sin azúcar cultivado en fincas familiares o de peregrinar hasta los santuarios del cocido madrileño. Pero también de trasladarse a la Borgoña (Francia) para catar un chablis grand cru o de degustar en Hong Kong un plato de ojos de peces diversos. Para los sherpas de la comida, comer es toda una “experiencia”, sobre todo si tiene un punto aventurero.

Y desde esta nueva visión gastronómica surgen las nuevas guías foodies que son fiel reflejo de todos los vicios que rodean a la “nueva alta cocina”, que no son los mismos en los que incurre la “vieja alta cocina”, que sigue anclada en los criterios de la guía Michelin. La centenaria guía francesa prima la excelencia en el servicio y la comida, y cuenta con críticos de plantilla y unos principios imperturbables bien conocidos por los restaurantes; las nuevas tendencias han de premiar ante todo un factor tremendamente subjetivo: la novedad. El problema es que, en estos tiempos que corren, “nuevo” es sinónimo de “fotogénico” y “cool” o, lo que es lo mismo, de “marketing”. Y esto es algo que no siempre está relacionado con la buena comida.

Ir en busca de la tendencia más innovadora, de los placeres ocultos de la gastronomía, encontrar especialidades casi desconocidas y dar a la búsqueda gastronómica ese punto de aventura mencionado, es lo que hacen los foodies, y eso no se consigue muchas veces recorriendo los restaurantes más afamados de la ya referenciada guía. Se trata de restaurantes independientes, originales, curiosos y sugerentes. Restaurantes con materia prima de calidad y servicio cercano. Sitios donde cada detalle tiene su historia. Básicamente, ambientes con personalidad, que atrapan.

Para estos modernos sibaritas aficionados a comprar comida callejera en furgonetas, camionetas y puestos ambulantes, descubrir restaurantes de los que nadie ha escuchado hablar es uno de los pasatiempos preferidos. Así pues, buscan lugares alejados de las rutas turísticas que se transmiten por el boca a boca. El propósito de estas nuevas guías es dar la voz a locales pequeños con propuestas emprendedoras que no tienen dinero para promocionarse y que no pagan nada por aparecer.

Los foodies se dejarán llevar cuando sea necesario por unos postres peligrosamente suculentos, o un buen chuletón, o unos macarrones boloñesa con queso. Los límites de la comida pueden ser explorados en varias direcciones, en  ocasiones “volver al origen no es  retroceder, quizás sea andar hacia el saber…” como canta Maccaco..





2018 20 ene
Gastronomía / Artículos La cultura healthy. Cuidar la salud sin llegar a obsesionarse Editor: CREARMAS E+G

Seguro que muchos de vosotros ya habéis marcado la x en la casilla de “hábitos saludables” como uno de los propósitos para este nuevo año. El problema es que ya conocemos como funciona esto, los primeros días muy a full, llevamos la dieta a rajatabla, ejercicio todos los días, vamos a apuntarnos al gimnasio, nos compramos las zapatillas en las rebajas y luego después de un mes si te he visto, no me acuerdo. Modificar todos nuestros hábitos de un día para otro es prácticamente imposible, por eso lo primero que tenemos que hacer es tener claras las pautas que vamos a seguir, llevarlas a cabo de manera progresiva y solo así conseguiremos que se convierta en nuestra nueva rutina de trabajo.

Y así, casi sin saberlo, lo que te estás planteando es llevar una vida healthy. La cultura healthy está instalándose cada vez más en nuestro país, y muchas son las tendencias que han aparecido con ella.

¿Qué es exactamente “Ser Healthy”? Significa cuidar la salud en todos los ámbitos y de forma constante durante todo el día y todo el año, olvidándonos de esas “dietas milagro”. El ser “healthy” empezó siendo un estilo de vida pero hoy se ha convertido en parte de nuestra cultura.

Hoy en día somos conscientes de que la salud no es algo exclusivamente biológico sino que abarca otras dimensiones, como la intelectual, social, emocional y espiritual. Una armonía y un equilibrio entre todas ellas es lo que genera más felicidad.

Cuidarse, por dentro y por fuera, ha pasado de ser una preocupación puntual a convertirse en un concepto holístico cercano a la gestión del bienestar durante todo el día y todo el año.

La clave para empezar a ser healthy está en cambiar tus hábitos. Lo complicado de un mal hábito, es que lo haces ya de forma automática e inconscientemente y por esto no te das cuenta del daño que te hace. Pero cuidado, hoy en día estamos viviendo un auténtico boom de la cultura sana. No hay revista o blogger que se tercie, entre las que me incluyo, que no hable alguna vez de la importancia de llevar una vida sana.
 
Por su puesto que el hecho de preocuparnos por nuestra alimentación, por los alimentos que consumimos (su procedencia, el modo en que se cocinan, etc.) es de suma importancia, pero también es importante no obsesionarnos con ello, es decir, no angustiarnos por todo lo que comemos en todo momento. 

Una vez que tengamos claro las pautas que vamos a seguir lo ideal es que vayamos paso a paso. Primero tenemos que comenzar con aquellas cosas que sean más fáciles para nosotros de eliminar de nuestra vida diaria para que progresivamente podamos ir instaurando nuevos cambios.

Conseguir llegar a tener una vida healthy tiene que ser un reto personal, un reto que nos traiga felicidad y bienestar a nuestra vida. Si para nosotros es una imposición nunca conseguiremos alcanzar nuestros objetivos al 100%.

Ahora que ya sabemos como conseguir 365 días saludables solo nos queda ponerlo en práctica, así que anímate y únete al reto de cambiar tu estilo de vida.

Por lo tanto, ten en cuenta que existen mil versiones de lo que es ser “healthy”. No es un tema solo de alimentación y mucho menos de una vida restrictiva. Ser healthy es alcanzar un balance físico y mental. No se trata de modas, de dietas o de restricciones, se trata de aprender a querernos.





2018 05 ene
Gastronomía / Artículos Renovar-se o morir (adaptar los horarios de los mercados municipales al horario del cliente) Editor: CREARMAS E+G

Los mercados municipales han desarrollado una labor de comercialización de productos perecederos que ha supuesto su consolidación como uno de los formatos más importantes en el tejido distributivo español. Los mercados municipales no permanecen ajenos a la reconfiguración de la demanda: necesitan conocer el comportamiento del consumidor actual que mediante un proceso racional o irracional selecciona, compra, usa y dispone de productos, ideas o servicios para satisfacer sus necesidades y deseos.

Atrapados en la lógica de renovarse o morir, la renovación de los mercados representa hoy en día su principal reto. Las primeras señales de crisis de los mercados municipales se manifestaron a principios de los noventa. Desde entonces ha sido una constante en el debate público culparlos de su incapacidad para adecuarse a los nuevos hábitos de los consumidores. En el relato oficial, a los cambios de gusto y tendencias de la sociedad, considerados como algo natural y espontáneo, las respuestas de los mercados han sido la mala gestión, la incapacidad de modernizarse, el abandono de las autoridades locales y el deterioro de los edificios.

La cuestión es cómo afianzar al cliente del mercado y cómo se pueden captar nuevos compradores. Renovar los mercados, ampliar el abanico de servicios y ofertas, y mejorar los horarios comerciales son las tres estrategias emprendidas hace años para estos espacios. Está claro que para captar más clientes jóvenes y familias hay que adaptarse a sus necesidades. Es el futuro de los mercados.

Actualmente, cada mercado tiene su librillo, como los maestros. Los hay que cierran al mediodía, otros no. Y en muchos de los que abren proliferan persianas bajadas.

Para ser más competitivos hay que añadir servicios, sobre todo porque los clientes de los mercados ya dan una nota muy alta al servicio -un notable-, básicamente por la atención personalizada y la relación calidad-precio. Los hábitos de consumo han cambiado y tanto el comercio tradicional como los mercados municipales deben adaptarse al ritmo de vida actual.

Los nuevos consumidores son uno de los públicos más complejos de conquistar hoy en día, ya que lo que ellos buscan  es muy diferente a lo que buscaban las generaciones anteriores. Además, la trepidante velocidad en la que la tecnología está evolucionando hace que esta generación cambie de opiniones, necesidades y gustos muy rápidamente, mucho más que en otras generaciones lo que provoca que sean unos consumidores cada vez más exigentes.

Renovarse o morir, es una de las frases más utilizadas cuando deseamos o necesitamos realizar un cambio. 

Miguel de Unamuno fue quien dijo que “el progreso consiste en renovarse” poco a poco, consolidando así la frase hecha de “renovarse o morir”, destacando los beneficios de afrontar los cambios y no dejarse caer. Y en esa diatriba se encuentras nuestros mercados municipales.




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