2017 27 oct
Gastronomía / Artículos Comida sin móviles, el placer de conversar. Editor: CREARMAS E+G

Pongámonos en situación: fin de semana y decidimos salir a cenar, recorrimos las calles de Barcelona hasta encontrar un sitio con encanto para compartir una velada cálida que compensara la noche fría de sábado que se sentía en la ciudad. En la mesa de al lado una pareja esperaba el menú. Durante más de 10 minutos no se dirigieron la palabra, ni se miraron. Él no paraba de chatear y ella no levantaba la vista de la su pantalla de móvil. Un hecho que, lamentablemente, no es aislado en los restaurantes y es que cada vez más, vayas donde vayas, siempre encuentras mesas en las que el móvil está listo también para compartir la experiencia gastronómica con el mundo virtual, desde un sitio privilegiado: al lado del tenedor, encima de la mesa.

El móvil se ha convertido en una extensión de nosotros mismos, casi en una parte indisoluble de nuestra mano y ya de nuestra personalidad. Nos despertamos y antes de mirar alrededor, buscamos el móvil e incluso podemos sufrir un amago de infarto si descubrimos que nos lo hemos dejamos en casa. Desde la llegada de los smartphones, de aplicaciones como whatsapp o desde que múltiples redes sociales como Instagram se instalaron en nuestro día a día, no son pocas las situaciones tensas derivadas de un uso intenso y casi adictivo del móvil. Y para evitar normalizar situaciones en las que el móvil centra y capta todos nuestros sentidos hay restaurantes que han decidido seguir la política de intentar que las personas no utilicen el teléfono móvil durante el disfrute del paladar. La pregunta es fácil: ¿tú serías capaz de cenar con tu pareja o amigos y no tocar tu móvil ni una sola vez?

Mientras te lo piensas, recuperaremos algunos ejemplos de locales que han intentado aplicar esa máxima a su rutina. En 2012 un restaurante de Los Ángeles decidió ofrecer un 5% de descuento a los comensales que fueran capaces de olvidarse del móvil durante la comida. Al parecer, el chef y propietario de dicho restaurante, se cansó de comprobar cómo éste se había convertido en un elemento de distracción para sus clientes, que no eran capaces de vivir realmente la experiencia gastronómica que estaban disfrutando ni tampoco se concentraban en la compañía, que al final, en conjunto, es la clave del éxito para que una comida o una cena nos deje un recuerdo delicioso.

Más recientemente, otro restaurante, en este caso de Nueva York, decidió llevar la desintoxicación digital al extremo: prohibieron el uso de los teléfonos móviles e incluso hablar con tus compañeros de mesa. Quizás una solución un poco drástica que busca el silencio total para disfrutar mejor de la comida. De todos modos, Copenhague ha sido una de las ciudades pioneras en introducir el cartel de “prohibido móvil” en sus establecimientos. En la capital danesa no es extraño observar cómo los comensales se aíslan del mundo online, para sumergirse en el mundo real, mirándose directamente a los ojos mientras recuperan la esencia de la conversación con quién han decidido salir de restaurante. Da miedo pensar que esta situación empieza ya a parecer irreal, ¿verdad?  




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