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Siempre me muestro sorprendido y les pregunto qué hacen sentados en sus mesas estudiando entonces “Gestión Comercial”. La mayoría argumenta que están preparándose para algo mejor, “profe, aspiramos a más”! “Comercial es mi hermano que es un inútil y no daba para mas, pero yo…, yo aspiro a mucho más!” Este es el concepto que hay de las ventas, no sólo en la Universidad sino en la sociedad en general.
Hace menos tiempo que hago esta “encuesta” con adultos. ¿Qué pasaría si tu hijo o tu hija un día te dijera que quiere ser vendedor o vendedora? La mayoría contestan dramáticamente que sería una desgracia, “yo que me he dejado la piel por ti y te he dado la mejor educación!, así me lo agradeces!”. También los adultos aspiramos a que nuestros hijos “lleguen a más”. Ser vendedor es casi sinónimo de ser un fracasado, hasta le cambiamos el nombre para disimular, y mejor si es en inglés porque suena más importante; area manager, key account, director de cuentas, consultor, etc. Todo menos llamarle vendedor, no sea que piensen que somos de mala calaña. Hace años se llamaba “viajante” o “representante”, que vergüenza debían pasar! Sin embargo, yo creo que dedicarse a las ventas es una profesión fantástica! La mejor profesión que hay.
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Muchas personas se dedican a las ventas porque el acceso es relativamente sencillo y necesitan trabajar, no lo hacen con entusiasmo y pasión, ni por vocación, lo hacen “porque de algo hay que vivir”. Por eso la mayoría de vendedores son chusqueros y provocan que socialmente se tenga muy mala imagen de esta profesión. Dedicarse a las ventas es apasionante. Es verdad que la venta es difícil, complicada, que hay que afrontar fracasos, que es un trabajo poco reconocido, que hay que aguantar a algunas personas pesadas, que tienes que poner buena cara cuando te encuentras mal, que es muchas veces desagradecido, que es solitario, que hay que soportar la presión de la cifra de ventas. Este último factor se las trae eh? Es una presión continua de la cifra de ventas, un mes puedes dejarte la piel y alcanzar el objetivo, pero sin tiempo para disfrutar porque “bienvenido al mes siguiente que también tiene su objetivo”! Aguantar esta presión no es fácil. Es además un número público, que todo el mundo en la empresa conoce, estas siendo juzgado en todo momento por un numero. Eso no hay quien lo aguante. Eso es para cracks!
Pero dedicarse a las ventas sigue siendo apasionante para mi; hay presión, es verdad, pero ello te obliga a dar siempre lo mejor de ti mismo, a no acomodarte porque requiere estar en permanente aprendizaje y crecimiento, es un mundo tan competitivo que no permite la relajación empuja siempre a dar lo mejor de uno mismo, eso da empuje y fuerza, eso hace que cada día se mejore un poquito más, que se luche para ser mejor persona; es verdad que hay fracasos pero también hay muchas alegrías y satisfacciones, cerrar una venta es un chute de automotivación y energía que los demás trabajos no tienen, es verdad que es difícil, por eso dominar esta profesión es muy gratificante, porque es para valientes y no para cobardes, porque es un trabajo divertido, poco rutinario, porque permite una cierta libertad y autonomía, porque es muy gratificante trabajar con clientes satisfechos, porque ser bueno en esta profesión facilita una “empleabilidad” mayor que ningún otro trabajo, porque si destacas, es una profesión en la que se puede ganar mucho dinero, pocos trabajos tienen una remuneración variable tan amplia sujeta a resultados, porque ayudas a los demás a resolver sus problemas, a satisfacer sus necesidades o a cumplir sus ilusiones y sueños.
Qué mejor trabajo que ayudar y hacer felices a los demás! Y porque conoces personas maravillosas, te relacionas con personas fantásticas y descubres la grandeza del ser humano. Ser vendedor es una profesión fantástica. Sólo para valientes y grandes, no para cobardes, mediocres ni chusqueros.























