Emprender, una cuestión cultural

Emprender, una cuestión cultural

Emprender significa, en palabras del diccionario, acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. Todos conocemos la dificultad que puede suponer emprender pero también los beneficios que puede aportar si se realiza correctamente. Sin ir más lejos, el PIB de nuestro país está sustentado por la empresa pero aún así, ¿creéis que somos un país con una gran cultura emprendedora? En Crearmas pensamos que emprender es una cuestión cultural y hay muchos países que en ese sentido nos llevan la delantera.

En EEUU, por ejemplo, el emprendimiento está inmerso en el ADN de la sociedad. Todos los ámbitos, tanto el político, social, etc han nacido con el emprendimiento a flor de piel y eso se traduce finalmente en que esté bien visto emprender y automáticamente y casi de forma instintiva se ofrecen muchas ayudas al emprendedor, pues para ellos el hecho de emprender es una cuestión cultural. España tiene que observar a estos países con una verdadera cultura emprendedora y copiarlos, pues se traducirán en grandes beneficios para la sociedad.

La cultura emprendedora es el conjunto de cualidades, conocimientos y habilidades necesarias que posee una persona para gestionar un proyecto concreto o su rumbo profesional. La cultura emprendedora está ligada a la iniciativa y acción y ayuda a saber lanzar nuevos proyectos propios con autonomía, con capacidad de asumir riesgo, con responsabilidad, con capacidad de proyección al exterior, con intuición y con capacidad de reaccionar y resolver los problemas pero también ayuda a saber llevar a cabo proyectos de otros con el mismo espíritu de innovación, responsabilidad y autonomía. La falta de educación emprendedora es una de las causas de que no exista cultura emprendedora, por lo que para promover el espíritu emprendedor y por lo tanto dicha cultura emprendedora se debe enseñar a emprender desde la educación primaria.

En España necesitamos urgentemente un cambio de mentalidad pues a veces el empresario es una figura mal vista y en muchas ocasiones paga los platos sucios cuando la realidad es que son los que suman y hacen crecer la economía del país. Sólo por ello, tendrían que estar mejor considerados. También cabe añadir, que estos últimos años, la figura del emprendedor se ha distorsionado un poco pues con la crisis el emprendimiento se plantea como una de las salidas de quienes terminan los estudios o acaban de dejar atrás el trabajo de toda una vida. Montar un negocio propio no es algo nuevo en una economía en la que las Pymes representan más del 90% del tejido empresarial pero en los últimos tiempos, plagados de dificultades, requieren de nuevos métodos y de ideas innovadoras. Por ello ahora parece que el emprendimiento despega por un tema de necesidad y no por un tema cultural y eso significa que nos queda un gran camino por recorrer.

Si observamos bien de cerca el emprendimiento en nuestro país, veremos que la sociedad más que ayudas le pone barreras, pues no hay facilidades financieras y las normativas en la mayoría de los casos son muy restrictivas y no permiten innovar ni sacar proyectos adelante. Por lo tanto vemos que no tenemos una cultura emprendedora bien arraigada pues no se ayuda a emprender a diferencia de otros países en los que tienen el emprendimiento en la cultura. Tenemos que empezar a entenderlo todos en sociedad. No es que tengamos que hacer difusión para emprender sino que entendamos el movimiento para que poco a poco emprender se convierta en una cuestión cultural.

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