Fan de sí mismo

Fan de sí mismo

En muchas ocasiones nos hemos sentido o hemos sido fan de algo o de alguien. Hemos sido fans de un grupo de música, de un actor o actriz, de un producto determinado, de un eslogan publicitario, de una marca, de una tienda, de un restaurante y de muchas otras cosas. Pero, ¿habéis conocido a alguien que sea fan de sí mismo?

Parece que el término fan en ocasiones ha llevado connotaciones negativas porque se ha asociado a dependencia, admiración desmedida, excentricismo etc; pero el fan del que hablaremos hoy es todo lo contrario, el mejor fan de toda la historia, el fan de uno mismo.

A menudo se considera que quererse a uno mismo significa ser un ególatra y un egoísta pero no tiene por qué ser así. Todo está en conseguir el punto medio, ese punto óptimo que nos hace querernos y querer a los demás. Ya se sabe esa frase que dicen por ahí: los extremos no son buenos.

Una persona que se quiere a sí misma por encima de todo y de todos que no tiene humildad y se siente la única, la mejor no es bueno ni para ella ni para los demás, así como tampoco es bueno la antítesis, una persona que se infravalora demasiado y solamente se fija en sus limitaciones. Hay que encontrar el punto medio y tener una buena relación con uno mismo porque ahí está el equilibrio.

Ser fan de uno mismo consiste en aceptarse y darse cuenta que no hace falta ser perfecto, porque ¿quién lo es? No es imponer nuestros criterios o creernos en posesión de la verdad y sí, de forma racional hacer valer nuestras opiniones y derechos. No es esperar la aprobación y refuerzo permanente del entorno y sí ser capaces de reconocer por nosotros mismos nuestros logros y estar orgullosos de ellos sin necesitar que los otros nos lo digan. No es negar las limitaciones o carencias y sí intentar superarlas…

A la hora de dirigir una empresa o cualquier proyecto es muy importante tener una buena autoestima. Tenemos que creer en nosotros mismos porque si no,  no seremos capaces ni de creer en nuestro propio proyecto y por consiguiente que se lo crea nuestro equipo de trabajo. Tenemos que transmitir seguridad y confianza ante los trabajadores pero eso no es posible si uno no es feliz consigo mismo. Por lo tanto, ser fan de uno mismo nos puede ayudar a conseguir el éxito tanto personalmente como profesionalmente.

Exactamente lo mismo ocurre con los trabajadores, si nos rodeamos de un equipo de trabajo con poca confianza en sí mismo costará mucho más que el proyecto salga adelante. Y por supuesto el cliente también juega un papel muy importante. Las empresas no quieren clientes, quieren fans y eso no es posible primeramente si no son fans de ellos mismos.

Se trata de tener una buena relación con nosotros mismos, al fin y al cabo estamos con nosotros mismos todo el tiempo. Así que ya es hora de ser fan de uno mismo.

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