2018 13 ene
Empresa / Artículos / La negatividad influye en una sociedad que aprende a quejarse. La positividad influye en una sociedad que aprende a aprender y ayudar Editor: CREARMAS E+G

La vida cotidiana es como una vía con tramos en buen estado, en los que se siente agradable transitar; pero también, tramos en mal estado que representan una molestia para quienes les toca recorrerlos. Y es que en cualquier tipo de situación el vaso se puede ver medio lleno o medio vacío. Y generalmente lo vemos medio vacío. Nos quejamos porque nos sobran unos quilos, porque nuestra oficina está lejos o porque nuestro proveedor ha entregado un trabajo tarde. Llegamos a casa y seguimos en el mismo bucle. Una cosa es tener expectativas -ambición-  y querer llegar más alto o más lejos y otra muy diferente es quejarse por todo y por todos

La queja podemos utilizarla en ocasiones, como modo de descarga o válvula de escape, el problema viene cuando nos aferramos a ella y la convertimos en algo indispensable en nuestras vidas. De esta manera, focalizamos nuestra atención sobre lo negativo y lo convertimos en un estilo de vida.

La queja no resuelve nada, a no ser que la emitamos tan solo para desahogarnos, pero esto resulta eficaz cuando no es repetitivo en el tiempo, de lo contrario, resulta inoperante, pues no aporta soluciones. ¿O crees que porque te quejes mucho las situaciones van a parecer distintas? ¿O que todo se resolverá por arte de magia?

Normalmente, la gente con tendencia a la queja, es poco resolutiva. Ven problemas en las soluciones y no suelen poner remedio a lo que les molesta. Si me quejo continuamente de mi jefe pero no le pongo remedio, ¿de qué me sirve? Si mi trabajo no me hace feliz, quejarme no sirve de nada, debo buscar soluciones: o bien arreglo la situación que no me gusta dentro de mi trabajo o bien cambio de empleo, o al menos lo intento.

En cambio, el pensamiento positivo es justamente ver el vaso medio lleno. La negatividad trae más negatividad, y del mismo modo la positividad trae más positividad. Aplicado al emprendimiento, ser optimista y pensar que poner en marcha un negocio te va a salir bien, es el primer paso para intentarlo. Al final, el pensamiento positivo es el motor de nuestro bienestar y define como pensamos, que influye en cómo nos sentimos y cómo actuamos.

Positivar y positividad ya están incluidas en el diccionario de la RAE pudiendo hacer uso de ellas, Es curioso cómo la palabra negatividad estaba incluida desde hace años y, sin embargo, positividad no ha sido aceptada hasta hace poco.

La actitud positiva es una decisión personal. Es nuestra elección. Creer en nosotros mismos es el primer paso para alcanzar nuestra mejor versión y ponerla al servicio de nuestros proyectos. Pasar de ser víctimas a ser parte de la solución de nuestros problemas, porque estos siempre llegan.

Las circunstancias son las que son. No siempre depende de nosotros. Sin embargo, mantener una actitud positiva, nos ayuda a percibir mejor las oportunidades que el destino nos brinda, por muy dura que sea la situación, para que nuestros proyectos crezcan, y nosotros con ellos. Con una actitud negativa estaremos siempre ciegos ante ellas. Los fracasos y errores debemos dejarlos en el pasado. Debemos aprender de ellos y centrarnos en nuestros proyectos futuros. Lo que nos hiere no es la derrota, es la actitud que adoptamos ante ella.

Recordad que es vuestra elección y vuestro proyecto se lo merece




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